CARLOS JAVIER PEÑA
Poeta recién llegado
La consideración inédita del silencio
es ahora parte de la humanidad,
fueron vistos ya los años, ya pasar,
de los que podían amar,
mil años después,
no hay mayor cosa que recalcarle a la palabra,
después de un millar de prófugos besos,
la carne a los huesos aferrada,
después de un abrazo,
no hay mas que decir,
pues el olvido se vio inmerso en las miradas,
y la tierra ceso de gritar,
y cedió su turno al alma.
Desarraigada cadena de faraón destronado,
como las rosas, también muere,
y viaja entre las magistrales líneas del desamor,
el nombre aquel que tanto despertó a los muertos,
que privo a la soledad dirigir del espíritu,
ese único aliento de felicidad,
ese nombre que se incrusta en la memoria,
que la inunda de recuerdos.
Sangre y compañía.
Los caminos de la existencia son paralelos a la nobleza,
los soldados del misterio son ahora solitarios verdugos,
cómplices de la melancolía.
Ahora los labios se han secado,
solo hay tristeza,
y nada mas que mencionar esta palabra,
con cuerpo y alma,
tristeza, esta palabra que tiene cuerpo y alma;
igual que la desesperanza
es agobiado ya el sentimiento,
que no puede sacar de su mente el amor infinito,
pero no correspondido,
corren ahora despavoridos los nervios de argon,
le huyen a la paz,
y en su paso destruyen cada armadura de acero,
confirman las sombras, y las nombran princesas del lucido imperio.
es ahora parte de la humanidad,
fueron vistos ya los años, ya pasar,
de los que podían amar,
mil años después,
no hay mayor cosa que recalcarle a la palabra,
después de un millar de prófugos besos,
la carne a los huesos aferrada,
después de un abrazo,
no hay mas que decir,
pues el olvido se vio inmerso en las miradas,
y la tierra ceso de gritar,
y cedió su turno al alma.
Desarraigada cadena de faraón destronado,
como las rosas, también muere,
y viaja entre las magistrales líneas del desamor,
el nombre aquel que tanto despertó a los muertos,
que privo a la soledad dirigir del espíritu,
ese único aliento de felicidad,
ese nombre que se incrusta en la memoria,
que la inunda de recuerdos.
Sangre y compañía.
Los caminos de la existencia son paralelos a la nobleza,
los soldados del misterio son ahora solitarios verdugos,
cómplices de la melancolía.
Ahora los labios se han secado,
solo hay tristeza,
y nada mas que mencionar esta palabra,
con cuerpo y alma,
tristeza, esta palabra que tiene cuerpo y alma;
igual que la desesperanza
es agobiado ya el sentimiento,
que no puede sacar de su mente el amor infinito,
pero no correspondido,
corren ahora despavoridos los nervios de argon,
le huyen a la paz,
y en su paso destruyen cada armadura de acero,
confirman las sombras, y las nombran princesas del lucido imperio.