emiled
Poeta adicto al portal
¡Morir... quedar dormidos...
Dormir... tal vez soñar! -¡Ay! allí hay algo
que detiene al mejor. Cuando del mundo
no percibamos ni un rumor, ¡qué sueños
vendrán en ese sueño de la muerte!
William Shakespeare
Tristezas de una noche de invierno
I-
Correr hacia los soles trayendo en brazos pétalos de loto,
soñar y cerrar las cuencas del mártir a las holoturias mañanas;
morir bajo el sol, como la rosa vana que danza al estío,
llorar, cual azahar joven en la noche gris de lunas marchitas.
Correr, viendo morir a la cigarra en el áspid maltrecho,
bajo el ojo maldito de la tarde torcida, enferma, triste;
¡Correr! ¿Acaso no hace eso el zorzal indefenso,
cuando acecha la hiena los inmensos bosques de azur?
¡Soñar! ¿No es tener grave el semblante, negros los ojos?
Los retoños mueren al caer la luna en pálida lumbre,
y las nubes rotas en llorar a la tormenta nunca cesan;
los barcos se despiden, mar arriba al son de los pañuelos.
II-
También morir, mirando a los peces en la mar ronca;
¿morir? ¿Y porque no nacer, o dormir, en el regazo eterno?
¿Por qué no seguir corriendo por las verdes llanuras cantando,
aún cuando haga frío y se corten los pies, sangrando?
Los colosos de cemento se alzan en los muros de la avenida,
las fosas se abren y los muertos se empacan hacia otras tierras;
¡Nieve! ¡La carretera está tan blanca, y los prados!
¡Blancas las praderas, como de auroras tan lozanas vestidas!
Tienen los soles ojos como de blancos zafiros,
los cabellos naranja, y las mejillas como pétalos de rosa;
las lunas en cielos de terciopelo sueñan impasibles,
sueños de felpa al moribundo canto del guijarro.
¿No es acaso correr como en vano mirar la luna,
Cuando las pompas del alba se quiebran en las noches,
soñar tirarse al lodo inmundo de la nada,
y morir, lúgubre ópera y primer acorde?
E.R.D
::
::
::
::
:: esta precioso emi. besotes.
::