titiritero
Poeta asiduo al portal
En la cabaña, la tristeza se cuela por debajo de la puerta como una espesa niebla sigilosa. Se extiende primero por el suelo de la habitación y entumece los pies de un hombre que lee en su estudio. Va subiendo hasta los bolsillos de su pantalón y le roba el dinero que le queda. La tristeza compra más tristeza y se eleva hasta el cuello del hombre, solo se divisa su cabeza. El hombre se levanta y la tristeza le llega hasta los hombros. Se sube a una silla y se cuelga de la lámpara, pero la tristeza sigue subiendo sobre él quien nada ya a una cabeza del techo. A la tristeza le resulta fácil acabar su tarea, lo asfixia. Levanta el tejado y se eleva hasta el cielo, quiere ahogar a los pájaros que aún vuelan alegres y libres.