Un poema osado, pero tembloroso, quizá, por la falta de apoyo logístico.
No tienes un ejército, precisamente.
Sino que tan sólo tú, eres un muchacho que intenta parecer muy listo.
Sin embargo, como reza un proverbio chino:
El necio grita, el listo opina, y el sabio calla.
Por eso, yo prefiero guardar silencio.
O sea que no tengas en cuenta mis palabras.
Tú ignórame, y hazme quedar bien, ante los sabios.
Como si lloviera.