Tropezando con el silencio
En las ruinas del silencio que aún
desconozco,
en la melancolía se reconoce cada bosquejo
que va dejando el azar en el tiempo,
desteñida caminado entre el papel y las palabras
se sucumben los recuerdos que deslizan
álgidos entre las paredes que se habitan
de desidia,
en las manos los minutos apagados
renuevan la esperanza de sentir
el palpitar que de lejos desleía cada
carta escrita.
En escombros quedaba la noche luego
de existirme en los extremos en que se
marchaba la quimera que resplandecía
el yugo de la infamia proclamada de tus
labios,
mientras el destino el tuyo y el mío
deteniéndose, proclamándose vencedor
de nuestros días, destilando, cayendo, tropezando en
la inutilidad de gestarnos en la
eterna soledad
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