GABRIEL CUERVO
Poeta asiduo al portal
Negras tempestades, oscuros campos de soledad
me recuerdan la luz de la fugaz alegría
la luz del efímero relámpago en la distancia
las campanas suenan a lo lejos
se escuchan como el suspiro de un ensueño
Cierro los ojos y susurro un rezo
una plegaria al yo interno
me hablo a mi mismo para que se escuche en el cielo
y tal vez con un trueno me respondan mis dudas
Soñando despierto, matando memorias
despierto en penumbras, el rayo ha caído
una duda se ha despejado
me han respondido desde las nubes
Mis ojos buscan en las tinieblas
el brillo que alumbre la oscuridad de mi alma
el gris de mi mente ha pintado mis sueños
¿De qué color serán mis pesadillas?
Me he amarrado al silencio
tratando de borrar el paso del tiempo
me he ocultado en el carmesí de una alma
para olvidar que el amor es mi eterna condena
¡Es una guerra! ¡Es una guerra!
Susurran mis penas
¿Quien ha disparado? ¿Acaso estoy muerto?
Solamente ha caído otro rayo en las infinitas tinieblas
El viejo reloj en la pared de los recuerdos
ha detenido el tiempo me observa, me aterra
una respuesta destella en mi ventana
que caso tiene rezar por ayuda, si me responden condenas
Las cadenas de mi espíritu arden como el mismo infierno
espero romperlas con el sonido del trueno
escucho las campanas más fuerte, más cerca
escalofríos constantes, son las campanas del infierno
Esto no existe, es solo un sueño
son las palabras que escucho en el viento
mi mente está limpia, no tengo más miedo
disfruto el silencio, escuchando mis pasos
El delicado dolor que a mi alma corrompe
me ha regalado una tierna sonrisa
a amanecido, la tempestad se ha esfumado
el cielo me ha respondido con los truenos de mi propio infierno
GabrielCuervo
19/11/2015
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