Gloria Maria Granero
Poeta adicto al portal
Yo lo que veo es un alma arrojadiza.
Sólo queda la ceniza de la brasa de su risa.
Tan solamente el mar, la suave brisa.
Yo lo que veo es el silencio hecho pedazos.
La luna y el aullido más lejano.
Piel con piel, cogidos de la mano.
Como el cielo en la cornisa así es tu pelo, yo lo que veo es en tus ojos mi consuelo.
Mi estrella errante, tu alma arrojadiza, veo libre y libre me acaricia.
Como la ola en las rocas rompe libre.
Así te quiero mi dulce, amargo enero.
Como nunca supe amar, así te amo.
Así te odio y te juro que es amor.
Si no es el cielo nuestro punto de partida, porqué es tan puro que parece que es dolor.
En la espesura de las sombras, las raíces y los montes, en las semillas de la tierra, en un arpegio malherido.
Búscala suena igual que este gemido.
Tan solamente amar es la salida.
Tan solamente arrastra este silencio.
Tan sólo tengo el pecho en carne vida.
Tan solamente amor, tan sólo es cierto.
Tan sólo es cierto que te amo siendo libre.
Tan sólo escribo versos muertos sin sentido.
Tu alma arrojadiza y yo dormido,
respira al compás de su latido.
Sólo queda la ceniza de la brasa de su risa.
Tan solamente el mar, la suave brisa.
Yo lo que veo es el silencio hecho pedazos.
La luna y el aullido más lejano.
Piel con piel, cogidos de la mano.
Como el cielo en la cornisa así es tu pelo, yo lo que veo es en tus ojos mi consuelo.
Mi estrella errante, tu alma arrojadiza, veo libre y libre me acaricia.
Como la ola en las rocas rompe libre.
Así te quiero mi dulce, amargo enero.
Como nunca supe amar, así te amo.
Así te odio y te juro que es amor.
Si no es el cielo nuestro punto de partida, porqué es tan puro que parece que es dolor.
En la espesura de las sombras, las raíces y los montes, en las semillas de la tierra, en un arpegio malherido.
Búscala suena igual que este gemido.
Tan solamente amar es la salida.
Tan solamente arrastra este silencio.
Tan sólo tengo el pecho en carne vida.
Tan solamente amor, tan sólo es cierto.
Tan sólo es cierto que te amo siendo libre.
Tan sólo escribo versos muertos sin sentido.
Tu alma arrojadiza y yo dormido,
respira al compás de su latido.
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