ivoralgor
Poeta fiel al portal
El deseo de tu piel arde en mis labios y me cuesta contenerlo.
Esa mirada que lanzan tus caricias quema mi alma entera.
He sido, y lo soy, el eterno lacayo de tus gemidos.
El tiempo no miente entre los versos nonatos
y la superflua ineficiencia de la espera.
El tictac hace añicos el desconsuelo
y vierte sueños hirientes en mi voz.
Nada respira cuando dices que no recuerdas
las heridas cálidas que la luna nos dejó
con rastros de sudor.
Heme aquí suspirando la sal de tu piel,
la estrechez de tu alma indómita
y la cordura de tu espalda.
Mi necesidad no miente
y tu deseo jamás lo hará.
El tiempo no engaña
y, a pesar de tu boca, tu alma nunca lo hará.
[video=youtube;RLxIE9IQOJs]http://www.youtube.com/watch?v=RLxIE9IQOJs[/video]
Esa mirada que lanzan tus caricias quema mi alma entera.
He sido, y lo soy, el eterno lacayo de tus gemidos.
El tiempo no miente entre los versos nonatos
y la superflua ineficiencia de la espera.
El tictac hace añicos el desconsuelo
y vierte sueños hirientes en mi voz.
Nada respira cuando dices que no recuerdas
las heridas cálidas que la luna nos dejó
con rastros de sudor.
Heme aquí suspirando la sal de tu piel,
la estrechez de tu alma indómita
y la cordura de tu espalda.
Mi necesidad no miente
y tu deseo jamás lo hará.
El tiempo no engaña
y, a pesar de tu boca, tu alma nunca lo hará.
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