pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tu amante descarada vino a verme
mientras dormía con tu ausencia,
desnuda con su presumida silueta
me enfrentó con vil imprudencia.
Lo extraño, mi piel de lava está fría
sus besos de fuego no me visitan,
busco sus manos en cada cavidad
mientras mis deseos se marchitan.
Lejanas han quedado las batallas
de piel a piel entre gritos sin tiempo,
desde su cielo contemplando mi mar
en su conquista me declaré templo.
Sus huellas se desvanecen mudas
sin sus brazos rodeando mi cintura,
delirante suspira mi cuerpo febril
y esperar su invasión me tortura.
Me compadecí de ella y la entendí,
las noches me queman de frío
al no tenerte entre mis sábanas,
y la soledad se abraza al vacío.
Te amo y me amas, dicha bendita,
tú, en tu castillo enfrentas batallas,
yo, en mi torre esperando tu visita
y el tiempo construyendo murallas.
Tu amante y yo estamos de acuerdo
no nos basta saber que nos quieres,
el fuego puede extinguirse en el frío
y la piel puede morir sin tus placeres.
mientras dormía con tu ausencia,
desnuda con su presumida silueta
me enfrentó con vil imprudencia.
Lo extraño, mi piel de lava está fría
sus besos de fuego no me visitan,
busco sus manos en cada cavidad
mientras mis deseos se marchitan.
Lejanas han quedado las batallas
de piel a piel entre gritos sin tiempo,
desde su cielo contemplando mi mar
en su conquista me declaré templo.
Sus huellas se desvanecen mudas
sin sus brazos rodeando mi cintura,
delirante suspira mi cuerpo febril
y esperar su invasión me tortura.
Me compadecí de ella y la entendí,
las noches me queman de frío
al no tenerte entre mis sábanas,
y la soledad se abraza al vacío.
Te amo y me amas, dicha bendita,
tú, en tu castillo enfrentas batallas,
yo, en mi torre esperando tu visita
y el tiempo construyendo murallas.
Tu amante y yo estamos de acuerdo
no nos basta saber que nos quieres,
el fuego puede extinguirse en el frío
y la piel puede morir sin tus placeres.
Última edición: