Himinglaeva
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tú amor, Mí fortaleza
Cual sutil caricia
de primavera entró
tu amor por mi ventana,
acariciando mi piel,
socavando mis ansias,
brindándome ilusiones,
colmándome de esperanzas
de sueños compartidos
a través de la distancia.
Desee volar alto
extendiendo mis alas
para llegar muy lejos,
posarme en tu morada,
aferrarme a tu pecho,
convertirlo en mi lecho,
que seas mi fortaleza
y yo de ella la princesa
que reine en tu castillo
iluminándolo con el brillo
que desprende de mis ojos,
que provoca tu presencia,
en suave musitar decirte
aquí esta tu enamorada
que te ofrece el bálsamo
para tu alma necesitada
de amores, de caricias,
de sonrisas, de desvelos
de compañía, hasta el último
de nuestros días.