poetakabik
Poeta veterano en el portal
Te hallé donde el alma no tiene más frontera,
en la luz que susurra detrás de la quimera.
No eras cuerpo ni forma, ni gesto ni sonido,
eras paz que al tocarme me dejó sin latido.
Tu amor no es caricia, ni beso, ni palabra,
es silencio que abriga, es verdad que no acaba.
Un altar sin figura, sin dogma ni condena,
sólo un pulso sereno que disuelve mi pena.
Cuando el mundo se hunde y la carne se agota,
tu presencia invisible flor que nace y rebrota,
No pides, no esperas, no temes, no llamas,
sólo estás, como el cielo que no tiene derramas.
Eres luz que se sabe sin espejo ni nombre,
eres todo en la nada, y aún así no te asombre.
En tus brazos de viento me he perdido entero,
y al perderme en tu fuego, me volví más sincero.
en la luz que susurra detrás de la quimera.
No eras cuerpo ni forma, ni gesto ni sonido,
eras paz que al tocarme me dejó sin latido.
Tu amor no es caricia, ni beso, ni palabra,
es silencio que abriga, es verdad que no acaba.
Un altar sin figura, sin dogma ni condena,
sólo un pulso sereno que disuelve mi pena.
Cuando el mundo se hunde y la carne se agota,
tu presencia invisible flor que nace y rebrota,
No pides, no esperas, no temes, no llamas,
sólo estás, como el cielo que no tiene derramas.
Eres luz que se sabe sin espejo ni nombre,
eres todo en la nada, y aún así no te asombre.
En tus brazos de viento me he perdido entero,
y al perderme en tu fuego, me volví más sincero.
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