Marisa
Poeta adicto al portal
Tú, amor…
¿Quién me iba a decir a mí
que una hermosa tarde de mayo
te encontraría allí,
flotando en nube de arena,
sobre olas de marfil?
¿Quién me podrá explicar
lo que sobrevoló en mi mente
aquel día en que te vi?
¡Quién podrá descifrar
lo que en ese instante sentí,
cuando tus ojos me miraron
y me dijeron que sí!
Y tu voz fue como un suspiro
que me hizo comprender
que el tiempo sería testigo
de nuestro mutuo querer.
Tú, amor… eres el mar,
la ambición, la letanía,
la palabra tentación.
Tú, amor… eres la brisa,
la melodía de una canción
tú, sombra atrevida
existente siempre en mi vida,
tú sí que eres…amor.
¿Quién me iba a decir a mí
que una hermosa tarde de mayo
te encontraría allí,
flotando en nube de arena,
sobre olas de marfil?
¿Quién me podrá explicar
lo que sobrevoló en mi mente
aquel día en que te vi?
¡Quién podrá descifrar
lo que en ese instante sentí,
cuando tus ojos me miraron
y me dijeron que sí!
Y tu voz fue como un suspiro
que me hizo comprender
que el tiempo sería testigo
de nuestro mutuo querer.
Tú, amor… eres el mar,
la ambición, la letanía,
la palabra tentación.
Tú, amor… eres la brisa,
la melodía de una canción
tú, sombra atrevida
existente siempre en mi vida,
tú sí que eres…amor.
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