josealdebaran
Poeta fiel al portal
llegó el amanecer con la clara aurora dibujada en la lejanía.
El sol, opacado de ligera nubosidad, envía su tenue luz a mi ventana.
A lo lejos escucho el canto de un ave anunciando la dulce mañana,
el cielo matizado de motas de algodón, me regala su lozanía.
Como lágrimas solitarias, la tenue llovizna cae silenciosa en la sabana
elevando el aroma de la tierra mojada, fresca y fragante.
Entre las ramas de los algarrobos un coro de aves trina adelante
matizando sus sonidos en mi estancia cósmica y urbana.
Poco a poco, el claro amanecer se llena de la sinfonía de las aves.
Aquí y allá se nota el brillo multicolor de las mariposas.
El viento suave y limpio me trae el aroma fragante de las flores.
Todo se llena ahora de luz brillante, y el color de las rosas.
El aire fresco me envuelve y me parece sentir tu caricia en el erial,
la fragancia del campo me hace recordar tu aroma juvenil,
me queda en la imaginación oir tu voz romántica de abril
entre el agua cristalina del riachuelo que discurre entre el pedregal.
Dibujando olas en el cielo una bandada de aves cruza raudamente,
parecen ir seguras hacia su destino que su instinto les indica.
Cautivado por este panorama me pregunto intensamente
¿Do iré hoy que tú no estás aquí?... y tu imagen en mi mente claudica.
Transcurrirá el día, el paso de las horas, hasta que el sol llegue a caer.
Llegará la noche con el manto oscuro y el velo titilante en el cenit;
y no estarás nuevamente aquí, para ver tu sonrisa y tu gracia juvenil,
no tendré tu encanto, en este paisaje claro que me dejó el amanecer.
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