Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
La memoria vaga y
la presencia de la
nostalgia explican,
que herido el corazón,
tu ausencia,
manchará mi sonrisa.
La caída de las hojas,
el aire frio,
son la notificación
del tiempo lúgubre,
exploro las palabras,
más no su cuidado,
una piedra buscaría
ante ellas una defensa.
Suave cuerpo,
esplendorosa dama,
sigues siendo un regalo
que aplacarme puede:
Si la luna baña los siglos,
esa luz y mis suspiros
serán la brisa eterna
de mi rumbo.
Mi estándar solitario
no son solo palabras,
ni siquiera debe ser
llenado el vacío de ellas,
lo cierto es que
tu ausencia como
fuego en el desierto,
es la devastación
del horno.
No sé de deseos tímidos
para ser reconocido,
la mano suplicante
es la sustancia
de los hombres.
Sencillamente,
piedra calcinada,
fuego debido al mediodía,
voz llena de entusiasmo,
anhelo tu regreso.
la presencia de la
nostalgia explican,
que herido el corazón,
tu ausencia,
manchará mi sonrisa.
La caída de las hojas,
el aire frio,
son la notificación
del tiempo lúgubre,
exploro las palabras,
más no su cuidado,
una piedra buscaría
ante ellas una defensa.
Suave cuerpo,
esplendorosa dama,
sigues siendo un regalo
que aplacarme puede:
Si la luna baña los siglos,
esa luz y mis suspiros
serán la brisa eterna
de mi rumbo.
Mi estándar solitario
no son solo palabras,
ni siquiera debe ser
llenado el vacío de ellas,
lo cierto es que
tu ausencia como
fuego en el desierto,
es la devastación
del horno.
No sé de deseos tímidos
para ser reconocido,
la mano suplicante
es la sustancia
de los hombres.
Sencillamente,
piedra calcinada,
fuego debido al mediodía,
voz llena de entusiasmo,
anhelo tu regreso.
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