E observado con nostalgia el ocaso
Su color rojo baña de soledad mi alma
Lo miro, y siento en mí una calma de muerte
En su susurro, solo habita tu nombre.
Sé que es tarde y mi último aliento Se apaga;
Con la noche; La solead, traicionera,
Me llena de una furia infernal
Que oculta bajo su velo; a la más profunda tristeza.
El oxigeno tan espeso que duele
Me colma de un delirio salvaje,
Que descarna mi ser y deja libre
A un demonio sangriento, que aúlla tu nombre
Y solo escucha al silencio.
Su color rojo baña de soledad mi alma
Lo miro, y siento en mí una calma de muerte
En su susurro, solo habita tu nombre.
Sé que es tarde y mi último aliento Se apaga;
Con la noche; La solead, traicionera,
Me llena de una furia infernal
Que oculta bajo su velo; a la más profunda tristeza.
El oxigeno tan espeso que duele
Me colma de un delirio salvaje,
Que descarna mi ser y deja libre
A un demonio sangriento, que aúlla tu nombre
Y solo escucha al silencio.
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