Alas de otoño
Poeta asiduo al portal
Era cierto...
Que serían las horas más lúgubres y temidas,
del amor, entre estrellas rojas fatalmente implosionando...
pero nada imaginaba de la densa oscuridad de afiladas sombras...
¡Pobre el alma, aquí adentro!
si, era cierto…
El pecho árido sin tus algarabías y sonatas granas…
De errantes alondras y golondrinas ciegas
mendigando posarse en mi pensamiento,
No, no sabía… y me cansa
ver el atardecer parir solo niebla y tristeza
y luego, ver engullir la penumbra, en mi cuarto,
la lumbre en hilo tembloroso y la cera del candelabro,
mientras versos tersos y verbos dolientes siguen flameando…
Ahora ignorando los pies casi tétricos y ateridos
transito lerdo, sin esperar nada de la esperanza
Ingrávido en mis sentidos, no sé si avanzo, si subo o caigo
en la inmensa profundidad que cavo tu ausencia
Última edición: