Esos labios que adornan tu semblante
y que visten de flores la sonrisa,
en la boca de pétalos y brisa
dejaré aire de besos al instante.
Luego llega su rayo fulgurante
con el trueno sonoro de la risa
y esa luz en la cárcava se irisa
reflejando el amor emocionante.
Son tus labios benditos palomares
al acecho de un cazador furtivo
que llevado en tu aliento se desboca,
y solo queda el hombre que cautivo
prenderá las hogueras de sus lares
con el fuego en la risa de tu boca
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