Tu cabellera dispersa en el aire del mar

Julius 12

Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando sentí aquel primer beso apasionado, único,
comprendí que ya no me despreciabas y las espinas
de tus manos suavizadas anidaron sobre mi piel como
pequeños trofeos emblemáticos, como pequeños
símbolos que sellaban un compromiso y un pacto sagrado,
hasta el instante de mi súbito despertar de la pesadilla
horrorosa porque te habías ido otra vez, porque ya no
podía escuchar tus palabras de amor incondicional,
y caminé desencajado hacia el gran espejo que te
había atrapado, que te había llevado al otro universo
y que trisé sin dudarlo y después, cuando salí a la noche
helada, desnudo y descalzo por el camino sin nombre,
y en mi andar sonámbulo saltaba como un pez volador
olfateando tu cabellera única que había rondado dulcemente
por mi cuerpo y que ahora ondulaba en el viento salobre
con tu figura envuelta en la maniática tristeza de otros días.
Pero no me desalenté y propuse que volvieses a mí,
que volvieses a explorar mi alma con tu palabras de seda.
Pero el encanto del amor se había hecho pedazos se había
dispersado quien sabe hacia adonde y debí resignarme,
debí volver a mi celda, para continuar con la pesadilla interminable.
 
Última edición:
Cuando sentí aquel primer beso apasionado, único,
comprendí que ya no me despreciabas y las espinas
de tus manos suavizadas anidaron sobre mi piel como
pequeños trofeos emblemáticos, como pequeños
símbolos que sellaban un compromiso y un pacto sagrado,
hasta el instante de mi súbito despertar de la pesadilla
horrorosa porque te habías ido otra vez, porque ya no
podía escuchar tus palabras de amor incondicional,
y caminé desencajado hacia el gran espejo que te
había atrapado, que te había llevado al otro universo
y que trisé sin dudarlo y después, cuando salí a la noche
helada, desnudo y descalzo por el camino sin nombre,
y en mi andar sonámbulo saltaba como un pez volador
olfateando tu cabellera única que había rondado dulcemente
por mi cuerpo y que ahora ondulaba en el viento salobre
con tu figura envuelta en la maniática tristeza de otros días.
Pero yo no me desalenté y te propuse que volvieses a mí,
que volvieses a explorar mi alma con tu palabras de seda.
Pero el encanto del amor se había hecho pedazos se había
dispersado quien sabe hacia adonde y tuve que resignarme,
tuve que volver a mi celda a otra pesadilla interminable.
Precioso poema de amor-desamor exquisitamente bien escrito, como acostumbras, amigo Julius, me ha gustado todo el poema pero destaco este verso: "y en mi andar sonámbulo saltaba como un pez volador", me encanta, un saludo amigo Julius. Paco.
 
Paco amigo, has destacado tal vez una imagen lograda, para mí sorpresa asociada al medio donde el ser amado-buscado se desenvuelve.
Estoy agradecido por tu comprensión. Abrazo.
 

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