Tu casa
El corazón domado,
la esfera,
la espera del infinito
y un par de monedas,
la rosa silvestre tendida en su lecho,
la flor de la nada gobernando el Cielo,
las ganas de ella,
y yo a ras del suelo,
no tiene comienzo,
ni fin,
ni consuelo,
la noche se rompe raída a pedazos
y el día se muere tendido en mis brazos,
y no sabe nadie por qué digo esto,
y esto que digo será siempre cierto.
Abrázame fuerte antes de que te vayas.
Y hazme presente en tu misterio,
en tu corazón,
en tu casa.
A ti, Ehide.
Psycho
El corazón domado,
la esfera,
la espera del infinito
y un par de monedas,
la rosa silvestre tendida en su lecho,
la flor de la nada gobernando el Cielo,
las ganas de ella,
y yo a ras del suelo,
no tiene comienzo,
ni fin,
ni consuelo,
la noche se rompe raída a pedazos
y el día se muere tendido en mis brazos,
y no sabe nadie por qué digo esto,
y esto que digo será siempre cierto.
Abrázame fuerte antes de que te vayas.
Y hazme presente en tu misterio,
en tu corazón,
en tu casa.
A ti, Ehide.
Psycho