Morgan H.Yabar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Empírico e insubordinado,
así se tejían las magnolias
sobre el talle de miles de esquelas
que se retorcían una y otra vez,
lidiando cada tanto con el fetiche
retórico de ser.
No es mi culpa, su color, tersura,
la incoherencia que resulta,
de ese erotismo simple
de significancia superflua.
Lo obsceno que puede ser, mirar a detalle
esas pulsiones que te reflejan.
Yo no lo sabía entonces,
no sabía, que la primera vez es la última.
Después, después...
El vacío del deseo:
un emblema esquemático de tu cuerpo,
en otro cuerpo.
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