Pepe Brg
Poeta recién llegado
A menudo que pasan las noches,
ya no me siento parte de tu cama,
ni de tu circunferencia de carne,
tampoco de aquel caudal de tu espalda,
que mis manos terminaban de recorrer
y de ti una sonrisa muy lujuriosa y sincera.
No te culpo que mi lengua ya no te excite,
pues habré de informarte que mis besos,
aun existen, aun huelen , aun brotan cuando besas
a otro cuerpo, intentado olvidar mis guerras,
sobre tu ideología virgen, que hace cuatro lunas
perdiste en mis brazos de poeta.
No subestimes al enemigo que aun duerme en tu techo,
pues cuando descubras que el amor,
va más allá del deseo por tener arto sexo,
sabrás que hubo un hombre,
que vio en tus ojos fuego,
y te desnudó borrando el espacio y el tiempo,
por tantas noches en la cama,
siendo un guerrero sin armas, y con el solo deseo
de morir besando tu piel.
Pepe Barragán
ya no me siento parte de tu cama,
ni de tu circunferencia de carne,
tampoco de aquel caudal de tu espalda,
que mis manos terminaban de recorrer
y de ti una sonrisa muy lujuriosa y sincera.
No te culpo que mi lengua ya no te excite,
pues habré de informarte que mis besos,
aun existen, aun huelen , aun brotan cuando besas
a otro cuerpo, intentado olvidar mis guerras,
sobre tu ideología virgen, que hace cuatro lunas
perdiste en mis brazos de poeta.
No subestimes al enemigo que aun duerme en tu techo,
pues cuando descubras que el amor,
va más allá del deseo por tener arto sexo,
sabrás que hubo un hombre,
que vio en tus ojos fuego,
y te desnudó borrando el espacio y el tiempo,
por tantas noches en la cama,
siendo un guerrero sin armas, y con el solo deseo
de morir besando tu piel.
Pepe Barragán