Tu cuerpo y mi casa: una sola cosa

Ricardo Leon De las Salas

Poeta fiel al portal
Entro en ti
cada vez que lo deseo.
Me recibes
con las puertas abiertas
y las ventanas de par en par.

En el sofá o en la cama,
en la ducha o en la cocina
me regalas la ilusión de ser
tu huésped soñado.

En cada rincón,
en cada óstugo de ti
me siento seguro.

No hay muro ni pared
que evite
que te recorra a mi antojo,
que te habite toda,
que te sienta mía.

Mía y sólo mía tú serás
hasta el fin de mi existencia
y aunque digan que el hombre con el tiempo
se hace esclavo de su casa...

Te digo y no me contradigo
¡amada mía!
al decirte que no me hacen peso tus cadenas.

Mi casa, mi amada casa!
 
Entro en ti
cada vez que lo deseo.
Me recibes
con las puertas abiertas
y las ventanas de par en par.

En el sofá o en la cama,
en la ducha o en la cocina
me regalas la ilusión de ser
tu huésped soñado.

En cada rincón,
en cada óstugo de ti
me siento seguro.

No hay muro ni pared
que evite
que te recorra a mi antojo,
que te habite toda,
que te sienta mía.

Mía y sólo mía tú serás
hasta el fin de mi existencia
y aunque digan que el hombre con el tiempo
se hace esclavo de su casa...

Te digo y no me contradigo
¡amada mía!
al decirte que no me hacen peso tus cadenas.

Mi casa, mi amada casa!


Deslumbrantes versos y excelente comparaciòn entre la amada casa y la mujer que uno ama y que igual lo ama a uno.

Asì es cuando hay verdadero amor.

Buen poema.
 

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