Raul Matas Sanchez
Poeta adicto al portal
Tu cuerpo es un vestigio de mares,
un sendero de dulces enemistades,
de ritmos descontrolados, de habladurìas eròticas, de manos exòticas,
de rojas gotas de sangre de nàcar, de calores abrasados en placards,
de tintes negros y azules, de conversaciones inùtiles, de manos,
de cuerpos, de dìas endulzados, de rojos calentados,
de manos aprisionadas, austeras, difìciles, mensajeras, de dulces tonos verdes, de rojos sangre con mùsculos apretados, contornos adinerados,
con rojos acaramelados, que fingen indiferencia y se mueren por sentir las transferencias, los dolores, los olores, las fragancias, las tormentas austeras,
los tifones insensatos, maniatados, baratos, dispares, feroces, felinos, odiosos,
repletos de ocio,
navegantes en silencio, navegantes en contornos,
sinuosos, deformes, silentes, ingentes,
a toda hora pendientes de la ùltima llamada, de la sirena encantada del colegio, el regio mensaje del cuaderno en cuatro paredes,
como redes que presionan contra pieles laceradas,
indicadas, versadas, làtigos agònicos, faraònicos, calientes, silentes.
Tu cuerpo el tormento de una noche apacible,
de risibles encontrones a la luz de la luna,
tu cuerpo un misterio doble y telùrico,
el ùnico que se yergue,
que se expande,
que nos divierte, a ti y a mì.
un sendero de dulces enemistades,
de ritmos descontrolados, de habladurìas eròticas, de manos exòticas,
de rojas gotas de sangre de nàcar, de calores abrasados en placards,
de tintes negros y azules, de conversaciones inùtiles, de manos,
de cuerpos, de dìas endulzados, de rojos calentados,
de manos aprisionadas, austeras, difìciles, mensajeras, de dulces tonos verdes, de rojos sangre con mùsculos apretados, contornos adinerados,
con rojos acaramelados, que fingen indiferencia y se mueren por sentir las transferencias, los dolores, los olores, las fragancias, las tormentas austeras,
los tifones insensatos, maniatados, baratos, dispares, feroces, felinos, odiosos,
repletos de ocio,
navegantes en silencio, navegantes en contornos,
sinuosos, deformes, silentes, ingentes,
a toda hora pendientes de la ùltima llamada, de la sirena encantada del colegio, el regio mensaje del cuaderno en cuatro paredes,
como redes que presionan contra pieles laceradas,
indicadas, versadas, làtigos agònicos, faraònicos, calientes, silentes.
Tu cuerpo el tormento de una noche apacible,
de risibles encontrones a la luz de la luna,
tu cuerpo un misterio doble y telùrico,
el ùnico que se yergue,
que se expande,
que nos divierte, a ti y a mì.