Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Ojalá se pudiera,
pero no se puede
calibrar
cuanto se ha de querer
a alguien
que se apodera
de nuestros latidos,
se le quiere y ya está,
todo es espontaneo,
fluye como el curso
de un río,
como las gotas de lluvia,
como el viento del sur
cuando calienta el calendario.
Te fuiste
como habías venido,
sin hacer ruido,
pero dejando
un agujero en mi vida,
un boquete en mis días,
el silencio en mis noches
sin tus palabras salvadoras.
Me miro en el espejo
y ya no te veo,
ya no estás a mi lado
o detrás
abrazando mis deseos.
Te echo de menos
y te quiero
con un amor menos fluido
que surge del miedo,
de la rabia que me da
no poder tocarte,
ni besarte,
ni contarte mis cositas,
de no poder ni siquiera
mirarte a escondidas.
Te quiero
pero has de saber
que tu destino
es que, tarde o temprano,
deje de hacerlo.
pero no se puede
calibrar
cuanto se ha de querer
a alguien
que se apodera
de nuestros latidos,
se le quiere y ya está,
todo es espontaneo,
fluye como el curso
de un río,
como las gotas de lluvia,
como el viento del sur
cuando calienta el calendario.
Te fuiste
como habías venido,
sin hacer ruido,
pero dejando
un agujero en mi vida,
un boquete en mis días,
el silencio en mis noches
sin tus palabras salvadoras.
Me miro en el espejo
y ya no te veo,
ya no estás a mi lado
o detrás
abrazando mis deseos.
Te echo de menos
y te quiero
con un amor menos fluido
que surge del miedo,
de la rabia que me da
no poder tocarte,
ni besarte,
ni contarte mis cositas,
de no poder ni siquiera
mirarte a escondidas.
Te quiero
pero has de saber
que tu destino
es que, tarde o temprano,
deje de hacerlo.