Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tu dulce amor me bendice
con su caricia primera
como si Dios estuviera
donde tu piel lo predice.
Entre el ser que se desdice
y el chiquillo que te adora
vive un hombre que te implora,
que se da y se contradice.
Tu claridad, prenda mía,
resuena tras mis frontales
con sonidos primordiales
que iluminan mi alegría.
Es hermoso, Ana María,
ir contigo amaneciendo,
beso a beso descubriendo
que hay más besos todavía.
Libre tu boca me vierte
savia en mi boca sedienta;
su humedad me complementa
a la vez que me convierte
en la sed que a vida o muerte
toma cuerpo de fontana,
que brotando en la mañana
baña todo en buena suerte.
Tu dulce amor me hace fuerte
y a milagros me engalana.
con su caricia primera
como si Dios estuviera
donde tu piel lo predice.
Entre el ser que se desdice
y el chiquillo que te adora
vive un hombre que te implora,
que se da y se contradice.
Tu claridad, prenda mía,
resuena tras mis frontales
con sonidos primordiales
que iluminan mi alegría.
Es hermoso, Ana María,
ir contigo amaneciendo,
beso a beso descubriendo
que hay más besos todavía.
Libre tu boca me vierte
savia en mi boca sedienta;
su humedad me complementa
a la vez que me convierte
en la sed que a vida o muerte
toma cuerpo de fontana,
que brotando en la mañana
baña todo en buena suerte.
Tu dulce amor me hace fuerte
y a milagros me engalana.