Sofía Valera
Poeta recién llegado
Tu eco se sienta aquí a mi lado
sobre este quebradizo puente viejo,
trayéndote una luna que viaja conmigo;
regalándome eternos inviernos.
Aquí me bebo sus noches de cristal
sin lograr conciliar el sueño,
aferrándome a una promesa
que cada día se vuelve fragmento.
Y llega el insomnio pintando historias
donde vamos los dos sedientos,
obsequiándome desde lejos tus ojos
que son como sol segando mi pecho.
Quisiera alcanzar tan pequeña luna
para que pueda sentir el fuego;
que aún, sin yo querer, me tiene viva
cuando creo sentirme sin aliento.
No sé si un día besarás mis manos
o sembrarás mariposas en mi cuello,
ó...si sencillamente serás un espejismo
uno más que se vuelca en mi sendero.
Mis pensamientos se vuelven mares
sobre preguntas sin ningún regreso,
pero te vuelvo sueño, creyendo que surcas
en este pequeño y cálido puerto.
sobre este quebradizo puente viejo,
trayéndote una luna que viaja conmigo;
regalándome eternos inviernos.
Aquí me bebo sus noches de cristal
sin lograr conciliar el sueño,
aferrándome a una promesa
que cada día se vuelve fragmento.
Y llega el insomnio pintando historias
donde vamos los dos sedientos,
obsequiándome desde lejos tus ojos
que son como sol segando mi pecho.
Quisiera alcanzar tan pequeña luna
para que pueda sentir el fuego;
que aún, sin yo querer, me tiene viva
cuando creo sentirme sin aliento.
No sé si un día besarás mis manos
o sembrarás mariposas en mi cuello,
ó...si sencillamente serás un espejismo
uno más que se vuelca en mi sendero.
Mis pensamientos se vuelven mares
sobre preguntas sin ningún regreso,
pero te vuelvo sueño, creyendo que surcas
en este pequeño y cálido puerto.
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