Tú en mi cuarto

Paolo Luna

Poeta adicto al portal
Tus labios me nombraban sin saberlo
pegando tus palabras en mi oído.
Mis labios te rogaban sin sentido:
-Tu cuerpo es mi licor, quiero beberlo-.
Y pude despojarte de tus ropas
bebiéndote cual vinos en mil copas.

Tan pronto te saqué de tu vestido,
tu pecho me embriagó con su perfume,
mi boca beso a beso lo consume
y el aire disfrutó cada gemido.
Locura de ternura y de impaciencia
¡oh! mezcla de razón y de demencia.

Si acaso algún rincón no fue besado
mis manos regaláronle caricia,
tus labios en mi cuerpo ¡qué delicia!,
mis labios en tu cuerpo no es pecado.
Y dimos rienda suelta a la locura
y unimos nuestros cuerpos con ternura.

Mis ojos te buscaban y tus ojos
hablaban suplicando entrecerrados,
tu vientre y firme pecho vi agitados,
gemidos escuché en tus labios rojos
y entonces alma y cuerpo enloquecieron
y cama, piel y cuarto estremecieron.

Mis sábanas durmieron en el frío
lugar donde las ropas terminaron.
Al rato los gemidos se callaron,
tu cuerpo descansó abrazado al mío.
Tu pecho se juntó con mis latidos,
mi manta nos cubrió al vernos dormidos.
 
Última edición:
Sosegante disfrutar de b
uena poesía,
gracias Paolo por compartir.​

Tus labios me nombraban sin saberlo
pegando tus palabras en mi oído.
Mis labios te rogaban sin seb
Y pude despojarte de tus ropas
bebiéndote cual vinos en mil copas.

Tan pronto te saqué de tu vestido,
tu pecho me embriagó con su perfume
mi boca beso a beso lo consume
y el aire disfrutó cada gemido.
Locura de ternura y de impaciencia
¡oh! mezcla de razón y de demencia.

Mis ojos te buscaban y tus ojos
hablaban suplicando entrecerrados,
tu vientre y firme pecho vi agitados,
gemidos escuché en tus labios rojos
y entonces alma y cuerpo enloquecieron
y cama, piel y cuarto estremecieron.

Si acaso algún rincón no fue besado
mis manos regaláronle caricia,
tus labios en mi cuerpo qué delicia,
mis labios en tu cuerpo no es pecado.
y dimos rienda suelta a la locura
y unimos nuestros cuerpos con ternura.

Mis sábanas durmieron en el frío
lugar donde las ropas terminaron.
Al rato los gemidos se callaron,
tu cuerpo descansó abrazado al mío.
Tu pecho se juntó con mis latidos,
mi manta nos cubrió al vernos dormidos.
 
Tus labios me nombraban sin saberlo
pegando tus palabras en mi oído.
Mis labios te rogaban sin sentido:
-Tu cuerpo es mi licor, quiero beberlo-.
Y pude despojarte de tus ropas
bebiéndote cual vinos en mil copas.

Tan pronto te saqué de tu vestido,
tu pecho me embriagó con su perfume,
mi boca beso a beso lo consume
y el aire disfrutó cada gemido.
Locura de ternura y de impaciencia
¡oh! mezcla de razón y de demencia.

Si acaso algún rincón no fue besado
mis manos regaláronle caricia,
tus labios en mi cuerpo ¡qué delicia!,
mis labios en tu cuerpo no es pecado.
Y dimos rienda suelta a la locura
y unimos nuestros cuerpos con ternura.

Mis ojos te buscaban y tus ojos
hablaban suplicando entrecerrados,
tu vientre y firme pecho vi agitados,
gemidos escuché en tus labios rojos
y entonces alma y cuerpo enloquecieron
y cama, piel y cuarto estremecieron.

Mis sábanas durmieron en el frío
lugar donde las ropas terminaron.
Al rato los gemidos se callaron,
tu cuerpo descansó abrazado al mío.
Tu pecho se juntó con mis latidos,
mi manta nos cubrió al vernos dormidos.
Reposo final para esas ondas de vientos arrebatados donde
el universo del amor se hizo forma de instintos. felicidades
bello recorrido en un poema que se siente. luzyabsenta
 
Reposo final para esas ondas de vientos arrebatados donde
el universo del amor se hizo forma de instintos. felicidades
bello recorrido en un poema que se siente. luzyabsenta
El instinto y el deseo que caminan juntos nos llevan a gratos momentos. Amigo y maestro Luzyabsenta, es muy gratificante tener su análisis de estas letras. Reciba un cordial saludo.
 
La sutileza y la delicada manera de exponer esa consumación del amor, hacen de tus versos un poema de lo más bello, tierno y armonioso.
Un saludo muy cordial.
Qué bello comentario el que me dejas mi bella Eratalia. Me alegra saber que te ha gustado. Gracias por pasear tus ojos sobre estas letras. Saludos.
 
Tus labios me nombraban sin saberlo
pegando tus palabras en mi oído.
Mis labios te rogaban sin sentido:
-Tu cuerpo es mi licor, quiero beberlo-.
Y pude despojarte de tus ropas
bebiéndote cual vinos en mil copas.

Tan pronto te saqué de tu vestido,
tu pecho me embriagó con su perfume,
mi boca beso a beso lo consume
y el aire disfrutó cada gemido.
Locura de ternura y de impaciencia
¡oh! mezcla de razón y de demencia.

Si acaso algún rincón no fue besado
mis manos regaláronle caricia,
tus labios en mi cuerpo ¡qué delicia!,
mis labios en tu cuerpo no es pecado.
Y dimos rienda suelta a la locura
y unimos nuestros cuerpos con ternura.

Mis ojos te buscaban y tus ojos
hablaban suplicando entrecerrados,
tu vientre y firme pecho vi agitados,
gemidos escuché en tus labios rojos
y entonces alma y cuerpo enloquecieron
y cama, piel y cuarto estremecieron.

Mis sábanas durmieron en el frío
lugar donde las ropas terminaron.
Al rato los gemidos se callaron,
tu cuerpo descansó abrazado al mío.
Tu pecho se juntó con mis latidos,
mi manta nos cubrió al vernos dormidos.
Amoroso, pasional y a la vez tierno, todo este romance que nos dejas en tus letras para hacernos llegar el sentir del poeta enamorado, qué gusto leerte! Bello poema, saludos y abrazos.
 
Amoroso, pasional y a la vez tierno, todo este romance que nos dejas en tus letras para hacernos llegar el sentir del poeta enamorado, qué gusto leerte! Bello poema, saludos y abrazos.
Hay seres que dejan una huella imborrable en un solo momento de entrega. Gracias mi bella Nancysant por pasearte por estas letras. Un abrazote.
 
Tus labios me nombraban sin saberlo
pegando tus palabras en mi oído.
Mis labios te rogaban sin sentido:
-Tu cuerpo es mi licor, quiero beberlo-.
Y pude despojarte de tus ropas
bebiéndote cual vinos en mil copas.

Tan pronto te saqué de tu vestido,
tu pecho me embriagó con su perfume,
mi boca beso a beso lo consume
y el aire disfrutó cada gemido.
Locura de ternura y de impaciencia
¡oh! mezcla de razón y de demencia.

Si acaso algún rincón no fue besado
mis manos regaláronle caricia,
tus labios en mi cuerpo ¡qué delicia!,
mis labios en tu cuerpo no es pecado.
Y dimos rienda suelta a la locura
y unimos nuestros cuerpos con ternura.

Mis ojos te buscaban y tus ojos
hablaban suplicando entrecerrados,
tu vientre y firme pecho vi agitados,
gemidos escuché en tus labios rojos
y entonces alma y cuerpo enloquecieron
y cama, piel y cuarto estremecieron.
Mis sábanas durmieron en el frío
lugar donde las ropas terminaron.
Al rato los gemidos se callaron,
tu cuerpo descansó abrazado al mío.
Tu pecho se juntó con mis latidos,
mi manta nos cubrió al vernos dormidos.
amigo me dejas lelo y sin palabras solo aplaudo..
 
El instinto y el deseo que caminan juntos nos llevan a gratos momentos. Amigo y maestro Luzyabsenta, es muy gratificante tener su análisis de estas letras. Reciba un cordial saludo.

Leo otra vez esta bella obra que aviva los
sentimientos bellos y amorosos que envuelven
al poema.

agradezco ademas tu respuesta amable.
para mi comentario. saludos de luzyabsenta
 

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