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Tú eres mi sirena

penabad57

Poeta veterano en el portal
¿Y si no hay mar, dónde la gracia de tu baile
entre ondas de espuma blanca?

Es tan suave, tan armonioso, tan seductor
el canto que en tus labios germina
igual que un cáliz de lujuria.

Un coro de delfines te acompaña por las crestas
invencibles de un océano sin paz.

Rizos dorados que caen sobre tu pecho de añil,
la plata brota de la cintura en sortilegios
que brillan como collares al sol de una luz sin alma.

No anuncias mi nombre en tu isla de coral,
es suficiente el eco indistinguible de una música
que llega confundida con el rumor del mar
a mis oídos.

Con la aurora te muestras, con el crepúsculo te escondes,
al mediodía cantas con la voz del ensueño,
y yo te sigo, sin pensarlo.
 
Última edición:
¿Y si no hay mar, dónde la gracia de tu baile
entre ondas de espuma blanca?

Es tan suave, tan armonioso, tan seductor
el canto que en tus labios germina
como un cáliz de lujuria.

Un coro de delfines te acompaña por las crestas
invencibles de un océano en paz.

Rizos dorados que caen sobre tu pecho de náyade,
la plata brota de la cintura en sortilegios
que brillan como collares al sol de una luz sin alma.

No mencionas mi nombre desde tu isla de coral,
es suficiente el eco indistinguible de una música
que llega con el ardor de un aire cálido hasta mis oídos.

Con la aurora te muestras, con el crepúsculo te escondes,
al mediodía cantas con la voz del ensueño
y yo te sigo, sin pensarlo.
Con ese amor que se esconde y mutuamente se atraen, es sin duda una melodía con voz de ensueño.
El mar es un espacio inmensurable.

Saludos
 
¿Y si no hay mar, dónde la gracia de tu baile
entre ondas de espuma blanca?

Es tan suave, tan armonioso, tan seductor
el canto que en tus labios germina
como un cáliz de lujuria.

Un coro de delfines te acompaña por las crestas
invencibles de un océano en paz.

Rizos dorados que caen sobre tu pecho de marfil,
la plata brota de la cintura en sortilegios
que brillan como collares al sol de una luz sin alma.

No mencionas mi nombre desde tu isla de coral,
es suficiente el eco indistinguible de una música
que llega con el ardor de un aire cálido hasta mis oídos.

Con la aurora te muestras, con el crepúsculo te escondes,
al mediodía cantas con la voz del ensueño
y yo te sigo, sin pensarlo.
Hasta la fosa de las Marianas si fuera necesario.
Un abrazo, Ramón.
 
¿Y si no hay mar, dónde la gracia de tu baile
entre ondas de espuma blanca?

Es tan suave, tan armonioso, tan seductor
el canto que en tus labios germina
igual que un cáliz de lujuria.

Un coro de delfines te acompaña por las crestas
invencibles de un océano sin paz.

Rizos dorados que caen sobre tu pecho de añil,
la plata brota de la cintura en sortilegios
que brillan como collares al sol de una luz sin alma.

No anuncias mi nombre en tu isla de coral,
es suficiente el eco indistinguible de una música
que llega confundida con el rumor del mar
a mis oídos.

Con la aurora te muestras, con el crepúsculo te escondes,
al mediodía cantas con la voz del ensueño,
y yo te sigo, sin pensarlo.

Sin pensarlo demasiado, ir siempre tras lo que verdaderamente amamos
no genera sacrificio.
Grato pasar a leerte, saludos
Un abrazo
Alfredo
 
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