Rei Regis Caceres
Poeta que considera el portal su segunda casa
(narrado por Ulises, héroe Griego)
.
En consecuencia de su genial invitación
y por un inmenso afán que me domina,
hoy viajo en mi veloz carroza
tirada por veloz corceles ,
al templo de Eros sobre el mar Egeo,
en busca de paganos y tórridos placeres
que tal vez tranquilos
yacen en su lecho
.
Al final de la explanada surge el templo,
el cual al sol, majestuoso se levanta
en clásica fachada Dórica de mármol
de doscientas columnatas blancas,
sosteniendo macizos capiteles
y frisos que al relieve,
de Homero narran sus épicas leyendas
.
Cuatro esclavos Etíopes musculosos,
transportan tu figura voluptuosa
en litera engalanada de plata y de rubíes
cubierta de sedales y fragantes rosas,
tornando el aire perfumado
en embriagante abrazo,
por la estela que deja a su paso
.
Virgen Vestal ella,
en el templo de Eros oficiando
rindiéndole atenciones y favores
a Baco y al travieso Pan,
esos bonachones dioses
de la bacanalia y sórdidos placeres,
que me rinden hoy honor
con sus favores
.
Son ellos mis benefactores,
que han elegido generosamente
a ella, para que pueda complacerme
en el banquete de esta noche
todos mis placeres y yo el velo descorrer
de sus ocultas represiones,
siendo yo cual Minotauro lujuriante,
de sus ocultas y eróticas pasiones
.
Va de mano de lindos querubines
escoltada regiamente hasta el altar
donde faunos cabrios espantosos
vibran arpegios de sus flautas
en conciertos melodiosos,
ella entras y sobre pétalos de rosa
en un diván de oro y terciopelo,
sensualmente acomodas su figura
.
La tarde perezosamente se desliza,
permitiendo la negrura de la noche
arropar en largas horas el altar,
mas acuden las vírgenes vestales
portando sirios,
que misteriosamente
ahuyentan con su lumbre
las sombras del altar
.
Me acerco silencioso a ella,
mis ojos clavados en los suyos
me mira conmovida y excitada,
su pecho prominente y sinuoso,
el corazón jadeante en desenfreno,
en inequívoco mensaje
y abierta invitación
a ser violada
.
Bajo mi boca hasta la suya,
la atrapo en ósculos
carnosos y mojados,
un deseo lujuriante le estremece
pero no apresuro,
porque se que la dilatación
es de Eros
el juego mas amado
.
Con cautela y muy paciente,
suelto los lazos de la túnica
que cine tu corpiño negro,
desnudos se descubren
los montes de sus senos
y el cenit de bruñidas aureolas
de sus erguidos y rozados pezones,
abierta invitación a ser tomada
.
Me ofrendo sus sagrados dotes
de vestal doncella y por ella descorrí
el oculto velo de sus fantasías,
del templo de Eros sobre el mar Egeo
surgimos triunfantes libres y felices,
navegando fuimos por el mar Egeo,
hasta la morada de los Atenienses
.
En consecuencia de su genial invitación
y por un inmenso afán que me domina,
hoy viajo en mi veloz carroza
tirada por veloz corceles ,
al templo de Eros sobre el mar Egeo,
en busca de paganos y tórridos placeres
que tal vez tranquilos
yacen en su lecho
.
Al final de la explanada surge el templo,
el cual al sol, majestuoso se levanta
en clásica fachada Dórica de mármol
de doscientas columnatas blancas,
sosteniendo macizos capiteles
y frisos que al relieve,
de Homero narran sus épicas leyendas
.
Cuatro esclavos Etíopes musculosos,
transportan tu figura voluptuosa
en litera engalanada de plata y de rubíes
cubierta de sedales y fragantes rosas,
tornando el aire perfumado
en embriagante abrazo,
por la estela que deja a su paso
.
Virgen Vestal ella,
en el templo de Eros oficiando
rindiéndole atenciones y favores
a Baco y al travieso Pan,
esos bonachones dioses
de la bacanalia y sórdidos placeres,
que me rinden hoy honor
con sus favores
.
Son ellos mis benefactores,
que han elegido generosamente
a ella, para que pueda complacerme
en el banquete de esta noche
todos mis placeres y yo el velo descorrer
de sus ocultas represiones,
siendo yo cual Minotauro lujuriante,
de sus ocultas y eróticas pasiones
.
Va de mano de lindos querubines
escoltada regiamente hasta el altar
donde faunos cabrios espantosos
vibran arpegios de sus flautas
en conciertos melodiosos,
ella entras y sobre pétalos de rosa
en un diván de oro y terciopelo,
sensualmente acomodas su figura
.
La tarde perezosamente se desliza,
permitiendo la negrura de la noche
arropar en largas horas el altar,
mas acuden las vírgenes vestales
portando sirios,
que misteriosamente
ahuyentan con su lumbre
las sombras del altar
.
Me acerco silencioso a ella,
mis ojos clavados en los suyos
me mira conmovida y excitada,
su pecho prominente y sinuoso,
el corazón jadeante en desenfreno,
en inequívoco mensaje
y abierta invitación
a ser violada
.
Bajo mi boca hasta la suya,
la atrapo en ósculos
carnosos y mojados,
un deseo lujuriante le estremece
pero no apresuro,
porque se que la dilatación
es de Eros
el juego mas amado
.
Con cautela y muy paciente,
suelto los lazos de la túnica
que cine tu corpiño negro,
desnudos se descubren
los montes de sus senos
y el cenit de bruñidas aureolas
de sus erguidos y rozados pezones,
abierta invitación a ser tomada
.
Me ofrendo sus sagrados dotes
de vestal doncella y por ella descorrí
el oculto velo de sus fantasías,
del templo de Eros sobre el mar Egeo
surgimos triunfantes libres y felices,
navegando fuimos por el mar Egeo,
hasta la morada de los Atenienses
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