Yukiko
Poeta recién llegado
Me acuso y me condeno,
no soy mas que un humilde siervo al servicio de su amo,
en todo caso me considero su esclavo;
puede humillarme, ultrajarme y maltratarme
pero nunca podre dejar de servirle...
Me toma, me deja.
Me usa, me bota y me deprecias;
a veces puedo sonar masoquista y no espero que no lo creas,
y sigo ahi, esperando a que llegues sin esperar nada mas...
Faltan poco para que vengas y yo se que no vendras.
No importa que no llegues yo continuare esperando una vez mas.
No tengo dignidad y carezco de orgullo...
Talvez es por ello que soy lo que tu quieres que sea,
un perro fiel que sigue a su Señor aunque mal le trate
pero que nunca le mordera la mano al que le mal le trata.
Puede acusarme, procesarme y condenarme;
despues de todo es el amo el que gana siempre la partida.
En el patibulo se convertira en mi juez, jurado y verdugo...
Sin mas verdad que la que el dicte ante los hombres,
quienes veran la ejecucion como castigo divino que libera de toda culpa,
mientras lava las de su señor.
Y mientras las servidumbre no sea cortada de raiz
y no sea capaz de oponerme a su voluntad,
sere su esclavo una vez mas.
Soportando su arrogancia,
viviendo en su mediocridad,
hundiendome en la miseria que cae de sus labios,
seguire mendigando su cariño y un poco de su afabilidad.
no soy mas que un humilde siervo al servicio de su amo,
en todo caso me considero su esclavo;
puede humillarme, ultrajarme y maltratarme
pero nunca podre dejar de servirle...
Me toma, me deja.
Me usa, me bota y me deprecias;
a veces puedo sonar masoquista y no espero que no lo creas,
y sigo ahi, esperando a que llegues sin esperar nada mas...
Faltan poco para que vengas y yo se que no vendras.
No importa que no llegues yo continuare esperando una vez mas.
No tengo dignidad y carezco de orgullo...
Talvez es por ello que soy lo que tu quieres que sea,
un perro fiel que sigue a su Señor aunque mal le trate
pero que nunca le mordera la mano al que le mal le trata.
Puede acusarme, procesarme y condenarme;
despues de todo es el amo el que gana siempre la partida.
En el patibulo se convertira en mi juez, jurado y verdugo...
Sin mas verdad que la que el dicte ante los hombres,
quienes veran la ejecucion como castigo divino que libera de toda culpa,
mientras lava las de su señor.
Y mientras las servidumbre no sea cortada de raiz
y no sea capaz de oponerme a su voluntad,
sere su esclavo una vez mas.
Soportando su arrogancia,
viviendo en su mediocridad,
hundiendome en la miseria que cae de sus labios,
seguire mendigando su cariño y un poco de su afabilidad.
Última edición: