Victor Rodriguez
Poeta fiel al portal
Tu boca fue nereida cantarina en mi ensueño,
tu boca, mi Pegaso hacia planos increíbles.
Tu boca incriminada, de labios insensibles,
tu boca me ha mentido, sin necesario empeño.
Tus ojos siempre fueron, de los míos, espejo,
tus ojos, mi fontana de múltiples deseos.
Tus ojos ya parecen de monigote. ¡Feos!
tus ojos ya no asombran ni me tornan perplejo.
tu boca, mi Pegaso hacia planos increíbles.
Tu boca incriminada, de labios insensibles,
tu boca me ha mentido, sin necesario empeño.
Tus ojos siempre fueron, de los míos, espejo,
tus ojos, mi fontana de múltiples deseos.
Tus ojos ya parecen de monigote. ¡Feos!
tus ojos ya no asombran ni me tornan perplejo.
Tus labios pronunciaban mi nombre con ternura,
tus labios me besaban sin pánico a diretes.
Tus labios no mentían, menos por un sorete,
tus labios son vasija de sorbos de amargura.
Tu rostro muerto, en blanco, ya sin rasgos de gente,
careta inexpresiva de humanos sentimientos.
Librados de espantosos pretéritos tormentos,
permanecerán mi alma, mi corazón y mente.
tus labios me besaban sin pánico a diretes.
Tus labios no mentían, menos por un sorete,
tus labios son vasija de sorbos de amargura.
Tu rostro muerto, en blanco, ya sin rasgos de gente,
careta inexpresiva de humanos sentimientos.
Librados de espantosos pretéritos tormentos,
permanecerán mi alma, mi corazón y mente.
Última edición: