Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Hay vas tú, acaramelada de mis deseos
altiva como una espiga, sinuosa
coqueta, estrellada en mis ojos, vestida
Te acercas, me miras y me revelas todos
los secretos que guarda tu voz en
cada una de esas notas que me regalas
envueltas en terciopelo.
Si duda tu eres la magia de la discuten los
magos y persiguieron los cristianos,
eres un pecado rebosado de besos
indiscretos.
Cuando caminas hermosa, eres un pecado,
cuando revelas tu pelo el diablo me mira
de lejos y me advierte.
Condenado, si, condenado a pensar así
de ti, maliciosamente.
¿ De dónde naces Rosa?, ¿de dónde tomaste
los colores que te pones en la boca,
y ese brillo que tienes en los
ojos cuando vuela tu paloma mojada a mis
manos, enamorada?
Yo ahogo este deseo en el mar, cuando se
te ocurre tardar, porque sabes que te
espero, porque sabes que mi reloj
no cuenta el tiempo, porque
no existe el tiempo, existen las
manos los besos y los cuerpos.
Florero, si eterno florero, para lucir
tus hojas y embellecer tus pétalos,
y regarlos con besos.
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