Isaías Súvel
Me gusta más el seudónimo ARREBATADO DE TERNURA.-
TU FRÁGIL CINTURA
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Se aguza en el viento el vuelo de garzas,
como fina flecha, según el poema;
se aguza la lluvia que cae mojada
y humedece de los tantos trigales las gemas.
Se aguza el pañuelo de un adiós doliente,
cuando en los andenes se va un querer;
cuando el tiempo, la vida, separan en ingentes
distancias, que hacen a diez mil ojos llover.
Se aguzan palabras que nacen muy rudas,
en el corazón de un amante sincero;
y toman cariz de navajas muy mudas,
y toman el dulce cariz de un te quiero.
Su aguza tu cuerpo que ahí va volátil,
con esa agudeza en medio de ti;
y te vuelve en un monumento muy frágil
y es rúbrica cabal de tu frágil matiz.
Es frágil tu aroma, tus gestos, facciones,
pequeños tesoros de un rico botín;
es frágil tu aura, frágiles tus dones,
frágiles tus rezos al santo Martín.
Es la concepción de una alegre existencia,
como cervatilla que alegra esos campos;
que apenas toca con sus patas su esencia,
que apenas toca esos páramos tantos.
Se aguza mi vista en sopores de gloria,
cuando veo tu esbelta figura de sueños;
se aguzan mis labios en palabras de amores,
en palabras que es el idilio su dueño.
Y se aguzan mis manos que parecen palomas,
cuando inquietas recorren la esbeltez de tu talle;
y se aguza mi sangre que estalla de aromas,
y estalla de luces que ilumina las calles.
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Se aguza en el viento el vuelo de garzas,
como fina flecha, según el poema;
se aguza la lluvia que cae mojada
y humedece de los tantos trigales las gemas.
Se aguza el pañuelo de un adiós doliente,
cuando en los andenes se va un querer;
cuando el tiempo, la vida, separan en ingentes
distancias, que hacen a diez mil ojos llover.
Se aguzan palabras que nacen muy rudas,
en el corazón de un amante sincero;
y toman cariz de navajas muy mudas,
y toman el dulce cariz de un te quiero.
Su aguza tu cuerpo que ahí va volátil,
con esa agudeza en medio de ti;
y te vuelve en un monumento muy frágil
y es rúbrica cabal de tu frágil matiz.
Es frágil tu aroma, tus gestos, facciones,
pequeños tesoros de un rico botín;
es frágil tu aura, frágiles tus dones,
frágiles tus rezos al santo Martín.
Es la concepción de una alegre existencia,
como cervatilla que alegra esos campos;
que apenas toca con sus patas su esencia,
que apenas toca esos páramos tantos.
Se aguza mi vista en sopores de gloria,
cuando veo tu esbelta figura de sueños;
se aguzan mis labios en palabras de amores,
en palabras que es el idilio su dueño.
Y se aguzan mis manos que parecen palomas,
cuando inquietas recorren la esbeltez de tu talle;
y se aguza mi sangre que estalla de aromas,
y estalla de luces que ilumina las calles.
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