Hernan Parada
Poeta adicto al portal
Frente a tu ley
Eres la luz de tu propio olvido
Cuando te mueves por mi pecho
Y detienes mis latidos,
Dándole paso a la perplejidad de las ausencias,
Invitas al destino a tomar el sol
Es de las pocas veces que pierdo mi interés por los recuerdos
Desnudarte, gravedad,
Es cantar un himno en otra boca,
Es pertenecer a los desquicios de la alegría,
Es pasar por alto los secretos innecesarios
Que se ocultan tras las miradas,
Eres, mis pies en tierra,
Yo, tus manos al cielo.
Eres, piel escasa,
Yo, pies sin tierra.
Eres, resplandor del aquí,
Yo, noche del allá.
Eres, lengua ajena,
Y Yo, yo simplemente quiero saber callar
Eres tan breve
Como el intento de no pecar,
De no gastar pecados
Como la altura profana y santa,
Donde me sorprenden los falsos dioses,
Y al quedarte aquí
Eres intento y remedio, presente y ajena.
Por ti, quisiera ser ausencia,
Aunque solo sea un pedazo de ti.
Explícame, porqué permaneces en mis ardores
Porqué apareces y desapareces si siempre estas, o estas llegando,
Porqué habitas donde no vives
Y provocas en mi, el deseo,
El mismo deseo del que está al capricho de la neurosis progresiva,
Que lo pasea por muchos cielos
Donde las fuerzas se van de viaje
Y es sensible a escapar,
Pero es detenido por su propia inconsistencia
Y por tu efecto
Que lo choca con la tierra,
Aquella tierra que no es de nadie,
Volviéndolo campesino de campo impropio
Quiero volar
Para conocer blancas voces,
Sangre fácil, giro sin cambio,
Viento en cama, silencio en reposo,
Vino nuevo, grito de sombra,
Por eso, déjame tranquilo y solo gravedad.
Eres la luz de tu propio olvido
Cuando te mueves por mi pecho
Y detienes mis latidos,
Dándole paso a la perplejidad de las ausencias,
Invitas al destino a tomar el sol
Es de las pocas veces que pierdo mi interés por los recuerdos
Desnudarte, gravedad,
Es cantar un himno en otra boca,
Es pertenecer a los desquicios de la alegría,
Es pasar por alto los secretos innecesarios
Que se ocultan tras las miradas,
Eres, mis pies en tierra,
Yo, tus manos al cielo.
Eres, piel escasa,
Yo, pies sin tierra.
Eres, resplandor del aquí,
Yo, noche del allá.
Eres, lengua ajena,
Y Yo, yo simplemente quiero saber callar
Eres tan breve
Como el intento de no pecar,
De no gastar pecados
Como la altura profana y santa,
Donde me sorprenden los falsos dioses,
Y al quedarte aquí
Eres intento y remedio, presente y ajena.
Por ti, quisiera ser ausencia,
Aunque solo sea un pedazo de ti.
Explícame, porqué permaneces en mis ardores
Porqué apareces y desapareces si siempre estas, o estas llegando,
Porqué habitas donde no vives
Y provocas en mi, el deseo,
El mismo deseo del que está al capricho de la neurosis progresiva,
Que lo pasea por muchos cielos
Donde las fuerzas se van de viaje
Y es sensible a escapar,
Pero es detenido por su propia inconsistencia
Y por tu efecto
Que lo choca con la tierra,
Aquella tierra que no es de nadie,
Volviéndolo campesino de campo impropio
Quiero volar
Para conocer blancas voces,
Sangre fácil, giro sin cambio,
Viento en cama, silencio en reposo,
Vino nuevo, grito de sombra,
Por eso, déjame tranquilo y solo gravedad.

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::ja ja ja::
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