No han sido las olas quienes atacan tu playa
ni la fuerte brisa que levanta arena y desnuda tu cuerpo.
No han sido los insensibles rayos de luz que brotan de la luna
el titilar apasionado y reconfortante de las viejas estrellas
que deslumbran tu esplendor.
Son estas paredes llenas de grietas,
esa humedad que no cesa buscando esquinas.
Es la gloria del vencedor de una guerra sangrienta
que no le bastan los dedos tornados de rojo
sino los gritos desahuciados de los derrotados
que hagan ondear triunfante su bandera.
Son tus ojos acechando por un culpable
y es tu afligido corazón buscando un respiro
en el que bajes las armas, desvistas las balas
y te preocupes por lo que en realidad es bello.
PINTOPA.
ni la fuerte brisa que levanta arena y desnuda tu cuerpo.
No han sido los insensibles rayos de luz que brotan de la luna
el titilar apasionado y reconfortante de las viejas estrellas
que deslumbran tu esplendor.
Son estas paredes llenas de grietas,
esa humedad que no cesa buscando esquinas.
Es la gloria del vencedor de una guerra sangrienta
que no le bastan los dedos tornados de rojo
sino los gritos desahuciados de los derrotados
que hagan ondear triunfante su bandera.
Son tus ojos acechando por un culpable
y es tu afligido corazón buscando un respiro
en el que bajes las armas, desvistas las balas
y te preocupes por lo que en realidad es bello.
PINTOPA.
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