Elegí la distancia, y solo entonces, te siento…,
me interno enmudecida mar adentro,
abra o cierro los ojos el dolor, es la lengua.
Me silencia tu recuerdo y me pierdo
más allá de la espesura del cuerpo que poseo.
Estas esparcido, infiltrado entre la piel y los huesos
en el vientre contraído, en los labios, en el pecho,
en una bocanada de aire puro o en el tibio aliento.
Estas en la sensación más íntima; cuando ríes,
cuando callas, en la aurora o en el sueño.
Eres la imagen tibia de quien te atrapa,
te envuelve y se ama, aquel que te aspira
y traga, eres la fibra que se teje cada mañana
y tú ya no eres tú,
sino dolor y silencio cuando acabas.
Alexia 10 Febrero 2015
me interno enmudecida mar adentro,
abra o cierro los ojos el dolor, es la lengua.
Me silencia tu recuerdo y me pierdo
más allá de la espesura del cuerpo que poseo.
Estas esparcido, infiltrado entre la piel y los huesos
en el vientre contraído, en los labios, en el pecho,
en una bocanada de aire puro o en el tibio aliento.
Estas en la sensación más íntima; cuando ríes,
cuando callas, en la aurora o en el sueño.
Eres la imagen tibia de quien te atrapa,
te envuelve y se ama, aquel que te aspira
y traga, eres la fibra que se teje cada mañana
y tú ya no eres tú,
sino dolor y silencio cuando acabas.
Alexia 10 Febrero 2015
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