ADRIAN ARANDA
Poeta recién llegado
Costumbre de la fuente
que crea sin querer
el desliz inocente del porvenir,
al atravesar tu barrera de mujer,
expresión confundida
que me abstracta.
Por esas costumbres
que nos inculcan,
debo respetar la distancia
que nos separa,
en mi mente eso
no se respeta muchas veces,
ya que tus labios escarlata
irradian tantas ganas.
Ganas de amarte locamente,
poseerte en alma
y quien sabe escondidos entre sabanas,
tu dulzura que
mi boca sabe saborear,
son los motivos por
lo que muerdes tu almohada.
Plebeyo que la sociedad
conoce he de ser,
ocultando mi verdadero
título que me has dado,
un noble señor que
te ama y te amará,
siendo tú mi reina
y yo,tu humilde servidor
por siempre en la cama.
que crea sin querer
el desliz inocente del porvenir,
al atravesar tu barrera de mujer,
expresión confundida
que me abstracta.
Por esas costumbres
que nos inculcan,
debo respetar la distancia
que nos separa,
en mi mente eso
no se respeta muchas veces,
ya que tus labios escarlata
irradian tantas ganas.
Ganas de amarte locamente,
poseerte en alma
y quien sabe escondidos entre sabanas,
tu dulzura que
mi boca sabe saborear,
son los motivos por
lo que muerdes tu almohada.
Plebeyo que la sociedad
conoce he de ser,
ocultando mi verdadero
título que me has dado,
un noble señor que
te ama y te amará,
siendo tú mi reina
y yo,tu humilde servidor
por siempre en la cama.
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