Y aún perdura la imagen de la última vez que te vi. Estás mejor, más lindo, más hombre. Hubiese querido decirte miles de cosas, pero creo que ya no me es permitido. Mis lágrimas forman un charco, y en él puedo ver tu reflejo. Aveces me parece verte caminando por la calle, daría todo porque en realidad seas tú.