rosa amarilla
Poeta que no puede vivir sin el portal
Anoche amor, al dormirte,
te colaste por mi sueño,
te acercaste hasta mi cama
y me besaste en silencio...
Me invitaste a pasear
por los pliegues de tu cuerpo,
por el cielo de tus ojos,
por la seda de tu pelo...
Dejaste que me saciara
beso a beso, de tu miel,
calmando con tus caricias
la amargura de mi sed...
Y después rezé en silencio
mirando nacer el día,
llorando y sintiendo ausente,
tu lejana cercanía...
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