jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
mi madre siempre dijo que yo era un tipo inmaduro
desaprobaba lo que yo hacía
mis costumbres trasnochadas
la gente con la que me juntaba
lo que decía
lo que pensaba -también lo que no pensaba-
"eres igual que el hijo de puta de tu padre"
ya cumplió dos años muerta
algunas noches viene a verme
la muerte le ha sentado bien
ya no es la misma
las arrugas de su cara desaparecieron
su cuerpo se volvió esbelto
la piel suave
la mirada dulce
se desplaza por el aire con la levedad de una gasa de tul
parece envolverla un halo de felicidad
tal vez no se trata de mi madre
pero quién más podría ser
viene a verme algunas noches
se sienta en la cama
me toca la cara
me acaricia
sabe que sufro
tampoco ella la tuvo fácil
siempre hay una salida que no vemos, me dice
pero todo es cuestión de buscarla
yo no sé qué decirle
cierro los ojos
la vuelvo a ver como estaba el día que murió
la palidez de su cara sobre la almohada
su nariz surgiendo como un peñasco solitario
entre los pómulos hundidos en la arena del desengaño
un botecito de antidepresivos vacío entre sus dedos rígidos
la botella de whisky a medias sobre la mesita junto a la cama
sus visitas son cortas
antes de irse me dice que aguante
siempre lo repite
aguanta
me gustaría preguntarle ¿y tú aguantaste?
¿tú buscaste otra salida?
¿aguantar para llegar a dónde,
para obtener qué clase de mierda a cambio?
sin embargo me quedo en silencio
es mi madre
la muerte parece haberle devuelto aquello
que alguna vez le arrebató la vida
¿qué caso tiene amargarle su felicidad con preguntas pendejas
que de todos modos no tienen respuesta?