Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
El corazón se me ha quedado sin palabras.
Estoy listo tristeza y presto a servirte,
vasallo coronado de intentos,
mendigo del último beso,
que quedo guardado en mi piel.
Me mientes lejana,
yo duermo sin tu espalda.
El mundo es un laberinto griego,
y yo en el centro,
ciego de tanta inmensidad.
Suspiros
que se queman en mis labios,
palabras que se transforman en letras,
solo para vencer el abismo de esta noche.
Me dijiste que mañana es para siempre,
me dijiste que no existía la muerte en los ojos,
me dijiste que seriamos eternos,
como las estrellas, como el tiempo.
Dura poco la vida .
sólo un universo pintado en una hoja cerezo,
con tus planetas y tus soles,
que marchito el viento,
demolidos por la verdad de piedra,
que permaneció disfrazada de mentira,
detrás de las cortinas,
de mis ojos enamorados.
Me mientes lejana,
yo duermo sin tu espalda.
Me diluyo en mi mañana de ganas,
sepultado en las sabanas,
despertando atormentado,
y buscando tu beso anochecido,
perdido en este laberinto griego,
espantando con mis manos ,
los murciélagos de tu recuerdo.
Tu recuerdo enmarcado de soledad violenta,
solo mis manos saben de esta ausencia,
mis ojos le temen a la luz ,
y lloran en el silencio de la oscuridad,
cuando mi cuerpo te reclama como una tumba.
Tu me mientes lejana,
Yo duermo sin tu espalda.
Y te recuerdo
Estoy listo tristeza y presto a servirte,
vasallo coronado de intentos,
mendigo del último beso,
que quedo guardado en mi piel.
Me mientes lejana,
yo duermo sin tu espalda.
El mundo es un laberinto griego,
y yo en el centro,
ciego de tanta inmensidad.
Suspiros
que se queman en mis labios,
palabras que se transforman en letras,
solo para vencer el abismo de esta noche.
Me dijiste que mañana es para siempre,
me dijiste que no existía la muerte en los ojos,
me dijiste que seriamos eternos,
como las estrellas, como el tiempo.
Dura poco la vida .
sólo un universo pintado en una hoja cerezo,
con tus planetas y tus soles,
que marchito el viento,
demolidos por la verdad de piedra,
que permaneció disfrazada de mentira,
detrás de las cortinas,
de mis ojos enamorados.
Me mientes lejana,
yo duermo sin tu espalda.
Me diluyo en mi mañana de ganas,
sepultado en las sabanas,
despertando atormentado,
y buscando tu beso anochecido,
perdido en este laberinto griego,
espantando con mis manos ,
los murciélagos de tu recuerdo.
Tu recuerdo enmarcado de soledad violenta,
solo mis manos saben de esta ausencia,
mis ojos le temen a la luz ,
y lloran en el silencio de la oscuridad,
cuando mi cuerpo te reclama como una tumba.
Tu me mientes lejana,
Yo duermo sin tu espalda.
Y te recuerdo
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