Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Me han querido, si, me han querido, pero no como
Quiero que me quieran.
Mis sentidos aturdidos muchas veces, me han tirado
Y me han recogido.
Más nunca he sentido el golpe violento que me robe
Todo, hasta el aliento.
Y hasta el amor propio comprometido.
Ni han temblado mis huesos, cuando te acercas y te
miro .
Tus ojos puestos en mi hacen exactamente lo opuesto
A lo sentido.
Que me quieras, como me quieres y quererte como
Te quiero.
El cielo mezquino y distraído a conspirado con
Nosotros haciéndonos vivir
Otras vidas.
Gastar tiempo y amor en un corazón vacío que
No nos pertenecía.
Y tú siempre a mi vera y yo siempre a la tuya y
Vernos en la calle sin mirarnos.
Y hubiese bastado solo una mirada tuya para
Apartarme de mi destino.
Un amor de guarda, entero y pleno, reservado
Para su momento.
Para el instante en que llegaste.
Nadie te ha bebido como yo, lo sé. Y el pozo esta lleno
De agua fresca.
Un sino prometido, un misterio florecido, un paraíso
Para dos con olor a miel.
Los cielos, benditos cielos, por fin han transformado
Las sombras en luz y las dudas en certezas.
¿Me quieres?¡ te quiero!, como quiero que me quieran
Un sino prometido, un misterio florecido, un paraíso
Para dos con olor a miel.
Y quererte como te quiero será mi hábito. Un monje de
Amor abatido por tus encantos.
Quiero que me quieran.
Mis sentidos aturdidos muchas veces, me han tirado
Y me han recogido.
Más nunca he sentido el golpe violento que me robe
Todo, hasta el aliento.
Y hasta el amor propio comprometido.
Ni han temblado mis huesos, cuando te acercas y te
miro .
Tus ojos puestos en mi hacen exactamente lo opuesto
A lo sentido.
Que me quieras, como me quieres y quererte como
Te quiero.
El cielo mezquino y distraído a conspirado con
Nosotros haciéndonos vivir
Otras vidas.
Gastar tiempo y amor en un corazón vacío que
No nos pertenecía.
Y tú siempre a mi vera y yo siempre a la tuya y
Vernos en la calle sin mirarnos.
Y hubiese bastado solo una mirada tuya para
Apartarme de mi destino.
Un amor de guarda, entero y pleno, reservado
Para su momento.
Para el instante en que llegaste.
Nadie te ha bebido como yo, lo sé. Y el pozo esta lleno
De agua fresca.
Un sino prometido, un misterio florecido, un paraíso
Para dos con olor a miel.
Los cielos, benditos cielos, por fin han transformado
Las sombras en luz y las dudas en certezas.
¿Me quieres?¡ te quiero!, como quiero que me quieran
Un sino prometido, un misterio florecido, un paraíso
Para dos con olor a miel.
Y quererte como te quiero será mi hábito. Un monje de
Amor abatido por tus encantos.