darwinsin
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un aro en mi mano se va llevando mis nostalgias
y el júbilo se emperejila en mi cuerpo;
este sentir de sensaciones inefables.
Tu cuerpo es mi cuerpo,
y en la frente te doy un beso de protección
y me abrigo en tu sustancia y en tu albura.
Tú, mi hedonismo más intenso.
Tú, mi clímax más exquisito.
Tú, mi más ingente deseo.
Tu cabellera nocturna y su fragancia volátil
me lleva a devorar tu Cosmos y tu Vía Láctea.
Tu respiración y tus gemidos impetuosos
rompen todos mis sistemas,
alteras mis sentidos,
me desordenas
y así trato de ordenar la emoción
de amor desbordante
que acaricia tu delicada figura.
Te amo, no lo dudes;
te extraño, no lo dudes;
te requiero, no lo dudes;
necesito de tu sonrisa,
no lo dudes por favor.