Contra tu miedo a quererme, no.
No puedo. Contra tu miedo, no.
Sería como luchar contra tí
y a tí solo se quererte.
En cada momento
que se desgrana,
tu silencio
me crucifica en él;
en tu miedo,
en tu miedo a mí,
en mí.
Y aunque muera por ello
abrazo ese silencio
porque es silencio de tu miedo
y tu miedo es de quererme
y al quererme
te quiero.
__________________________________________________________
Lo más deseado suele ser lo más temido y es cierto, no se puede luchar contra algunos silencios. Lo mejor es abrazarlos con sonidos de versos bellos que no hagan ruido, como éstos.
Mis estrellas y mi saludo desde Buenos Aires, Efímero.