Samuel Romero
Poeta recién llegado
La hermosura de tu mirada ha cautivado mi alma;
Que dormida entre sus penas triste sollozaba,
Quejándose al instante del dolor que le aquejaba,
No sentía nada más, que dolor en el alma.
Que dormida entre sus penas triste sollozaba,
Quejándose al instante del dolor que le aquejaba,
No sentía nada más, que dolor en el alma.
Sintiendo el calor de tu primaveral mirada soñadora;
Mi alma sintiose viva y bailo encantadora,
El baile que paciente esperando, estuvo acogedora,
En esa alma adolorida media pecadora.
Mi alma sintiose viva y bailo encantadora,
El baile que paciente esperando, estuvo acogedora,
En esa alma adolorida media pecadora.
Más feliz que nunca me he vuelto a sentir;
Y los dolores poco a poco han decidido partir,
Dejándome solo para poder sentir,
Tu mirada soñadora que me haga vivir.
Y los dolores poco a poco han decidido partir,
Dejándome solo para poder sentir,
Tu mirada soñadora que me haga vivir.
Desde que tu milagrosa mirada he empezado a mirar;
Sanando mí alma ha empezado a estar,
Del dolor tan terrible que he descrito al empezar,
Por eso conmigo por siempre debes estar.
Sanando mí alma ha empezado a estar,
Del dolor tan terrible que he descrito al empezar,
Por eso conmigo por siempre debes estar.
Samuel Romero.
Última edición: