ANTILOPE
Poeta recién llegado
Tu mirada como un viento sureño
el blanco de tu ojos flor de almendro
que me acaricia desde lejos
que busca el azul de mis cielos.
Tu mirada como un susurro tierno
que me habla desde tu silencio
cuando te ausentas en tus sueños
cuando te acurrucas en tu aposento.
Tu mirada como dos inquietos jilgueros
que vuelan en el mapa de mi cuerpo
que se detienen en mis secretos
que sacian su interminable celo.
Tu mirada en metamorfosis de fuego
desde la placidez hasta lo inquieto
con la impaciencia del hambriento
con la avidez en cada pestañeo.
Tu mirada como un cóndor en mi viento
que planea mientras te hago mía y poseo
que se alumbra como faroles de fuego
como si mi espíritu te ocupara entero.
Tu mirada se apaga cuando reposas en mi pecho
ya no me miras, sólo la presión de tus dedos
dibujando en la vainilla de mi lienzo
palabras que solo tu y yo entendemos.
el blanco de tu ojos flor de almendro
que me acaricia desde lejos
que busca el azul de mis cielos.
Tu mirada como un susurro tierno
que me habla desde tu silencio
cuando te ausentas en tus sueños
cuando te acurrucas en tu aposento.
Tu mirada como dos inquietos jilgueros
que vuelan en el mapa de mi cuerpo
que se detienen en mis secretos
que sacian su interminable celo.
Tu mirada en metamorfosis de fuego
desde la placidez hasta lo inquieto
con la impaciencia del hambriento
con la avidez en cada pestañeo.
Tu mirada como un cóndor en mi viento
que planea mientras te hago mía y poseo
que se alumbra como faroles de fuego
como si mi espíritu te ocupara entero.
Tu mirada se apaga cuando reposas en mi pecho
ya no me miras, sólo la presión de tus dedos
dibujando en la vainilla de mi lienzo
palabras que solo tu y yo entendemos.
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