Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
es donde apareces feliz si no te mustias,
donde tu tarea reverbera aires de luces
enredos de cuadros y, de a ratos,
espejos de tremola desvaídos y en
libertad de cualquier efecto impuro de
la consciencia,
aunque de pronto consiga ser la humedad
de tu aliento en el despojo de vahos temblorosos
que clausuran tu compasión, oh amada
que mimetizas a los pájaros posesivos
de la perfecta rugosidad de las ramas
y, en tales noches, en tal fugacidad solitaria
apresas aún perpleja
las súplicas del perdón apagado
y el incisivo instante de la despótica letanía
con ese disfraz de arlequín o de fantomas...
donde tu tarea reverbera aires de luces
enredos de cuadros y, de a ratos,
espejos de tremola desvaídos y en
libertad de cualquier efecto impuro de
la consciencia,
aunque de pronto consiga ser la humedad
de tu aliento en el despojo de vahos temblorosos
que clausuran tu compasión, oh amada
que mimetizas a los pájaros posesivos
de la perfecta rugosidad de las ramas
y, en tales noches, en tal fugacidad solitaria
apresas aún perpleja
las súplicas del perdón apagado
y el incisivo instante de la despótica letanía
con ese disfraz de arlequín o de fantomas...
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