Elik0575
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dormida en el ataúd estabas
tan bella como siempre,
descansabas quizás soñando.
Yo te llamé tantas veces
como fueron mis lagrimas
y mi dolor en pecho
ha destruido mi ocaso.
La hora,
y la hora fue,
cuando en el campo del pasto nevado
y por fin solo contigo
sin amigos y nadie a mi lado,
te dije cuanto te quería,
que por favor
me llevaras a tu lado.
Despertando tú del sueño profundo dijiste:
Aun no es tu momento.
Pero pronto estarás a mi lado.
Deja que parta a mi lamento, mi amado,
de no tenerte nunca en esta vida
pero en la otra
yo misma te daré la mano.
Cerraste los ojos nuevamente.
Y los sepultureros llegaron a mi lado,
y mientras ellos de tierra te cubrían,
las rosas de mi besos
se fueron
en tus fríos labios.
tan bella como siempre,
descansabas quizás soñando.
Yo te llamé tantas veces
como fueron mis lagrimas
y mi dolor en pecho
ha destruido mi ocaso.
La hora,
y la hora fue,
cuando en el campo del pasto nevado
y por fin solo contigo
sin amigos y nadie a mi lado,
te dije cuanto te quería,
que por favor
me llevaras a tu lado.
Despertando tú del sueño profundo dijiste:
Aun no es tu momento.
Pero pronto estarás a mi lado.
Deja que parta a mi lamento, mi amado,
de no tenerte nunca en esta vida
pero en la otra
yo misma te daré la mano.
Cerraste los ojos nuevamente.
Y los sepultureros llegaron a mi lado,
y mientras ellos de tierra te cubrían,
las rosas de mi besos
se fueron
en tus fríos labios.