Sommbras
Poeta adicto al portal
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Cuando nadie me recuerda recuerdo su beso. Cuando nadie me visita se presenta su rostro. Cuando nadie me acompaña está en mi café, en mi lengua, baja por mi garganta, y se detiene en mi quinta vértebra. El tiempo no me cura de este amor. Al caer esta bella tarde mis manos destejen el tiempo, habrá otros besos hasta el suplicio de la noche y no estarán en mi boca.
.
Tú, iluminada ahora apenas con la luz de Mozart.
Tu boca, esa gruta debajo de tu mirada.
Tus labios, tendones de violín, brasa dulce.
Tu beso, lago, ruego, encantamiento.
El vello suave de tu brazo izquierdo.
Tu risa entre un silencio que sólo quiere oír tu risa.
Tu corriendo como forma viva
con tus zapatos mojados por las olas de la playa.
Tu muy mío beso.
Mi tu su beso.
El beso como excusa entre el cuerpo y la manzana.
Tú mi beso.
Mi nuevo beso.
El amor saltando y clavándose por mis labios.
Ausente tú, sigo invocándote y vuelvo a embriagarme de un instante de cielo con nuestro más lejano beso insostenible.
Yo te beso.
Te beso.
Tus besos imposibles son mi soledad acompañada.
Ven, te digo.
Emerge ahora tú en la ingle de este atardecer.
Te quiero.
Cuánto me gustaría besarte con los ojos secos.
...
..
.
Jesús Soriano
Cuando nadie me recuerda recuerdo su beso. Cuando nadie me visita se presenta su rostro. Cuando nadie me acompaña está en mi café, en mi lengua, baja por mi garganta, y se detiene en mi quinta vértebra. El tiempo no me cura de este amor. Al caer esta bella tarde mis manos destejen el tiempo, habrá otros besos hasta el suplicio de la noche y no estarán en mi boca.
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Tú, iluminada ahora apenas con la luz de Mozart.
Tu boca, esa gruta debajo de tu mirada.
Tus labios, tendones de violín, brasa dulce.
Tu beso, lago, ruego, encantamiento.
El vello suave de tu brazo izquierdo.
Tu risa entre un silencio que sólo quiere oír tu risa.
Tu corriendo como forma viva
con tus zapatos mojados por las olas de la playa.
Tu muy mío beso.
Mi tu su beso.
El beso como excusa entre el cuerpo y la manzana.
Tú mi beso.
Mi nuevo beso.
El amor saltando y clavándose por mis labios.
Ausente tú, sigo invocándote y vuelvo a embriagarme de un instante de cielo con nuestro más lejano beso insostenible.
Yo te beso.
Te beso.
Tus besos imposibles son mi soledad acompañada.
Ven, te digo.
Emerge ahora tú en la ingle de este atardecer.
Te quiero.
Cuánto me gustaría besarte con los ojos secos.
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Jesús Soriano