Itamar
Poeta asiduo al portal
Memoria genuina
hombros que sostienen años,
corazón desacelerado
manos que inútilmente esbozan palabras
sin llegar a decir nada,
pero es que...
Nadie es culpable, Nadie sin apellido
Nadie suspendido, Nadie que respira
sencillamente Nadie nacido en un día especial.
Nadie que llega y permanece es Nadie demasiado importante.
Un día Nadie aparece estando o no rodeada de gente,
tocándome por la espalda y haciéndome dar un vistazo hacia atrás
recordando de donde proviene.
Tal vez Nadie no entiende que el espacio en blanco
que me separa de él,
es el espacio entre mi interrogante y su convicción,
por eso es que hoy Nadie se ha quedado sin nombre.
Hoy Nadie juega conmigo a la hora precisa
en que la quimera se despierta,
está claro que quieres quedarte
ofreciendo todo camuflado de nada,
sigues siendo tú el Nadie que me levanta
y el Nadie que me acuesta, sigues siendo tú
el presente ausente y el futuro incondicional
Nadie ríe, Nadie llora
me lo ha dicho alguna vez.
¿Cómo hacer ahora para que mis ojos te vean
y se aseguren que te soy imprescindible,
cuando Nadie siempre ha sido el confidente?
Sellaré el alma, cuando al alba Nadie se levante de mi cama
profane mi espacio y libere la suya diciéndome como se llama
cumpliendo a la mañana su metamorfosis y quedándose a volar.
hombros que sostienen años,
corazón desacelerado
manos que inútilmente esbozan palabras
sin llegar a decir nada,
pero es que...
Nadie es culpable, Nadie sin apellido
Nadie suspendido, Nadie que respira
sencillamente Nadie nacido en un día especial.
Nadie que llega y permanece es Nadie demasiado importante.
Un día Nadie aparece estando o no rodeada de gente,
tocándome por la espalda y haciéndome dar un vistazo hacia atrás
recordando de donde proviene.
Tal vez Nadie no entiende que el espacio en blanco
que me separa de él,
es el espacio entre mi interrogante y su convicción,
por eso es que hoy Nadie se ha quedado sin nombre.
Hoy Nadie juega conmigo a la hora precisa
en que la quimera se despierta,
está claro que quieres quedarte
ofreciendo todo camuflado de nada,
sigues siendo tú el Nadie que me levanta
y el Nadie que me acuesta, sigues siendo tú
el presente ausente y el futuro incondicional
Nadie ríe, Nadie llora
me lo ha dicho alguna vez.
¿Cómo hacer ahora para que mis ojos te vean
y se aseguren que te soy imprescindible,
cuando Nadie siempre ha sido el confidente?
Sellaré el alma, cuando al alba Nadie se levante de mi cama
profane mi espacio y libere la suya diciéndome como se llama
cumpliendo a la mañana su metamorfosis y quedándose a volar.